Tras treinta años de profesión, el cirujano jefe de la plaza de toros de la Maestranza de Sevilla ha dejado el puesto y es momento de hacer retrospectiva. Con este objetivo, a finales del mes de noviembre verá la luz “Ramón Vila”, la biografía del médico bajo el puño y la letra de Víctor García-Rayo, crítico taurino de la ciudad hispalense de buena y larga relación con el “Ángel de la guarda” sevillano.
“Según parece es la primera biografía de un cirujano de plaza de toros”, manifiesta el autor. Que en este caso no es un médico más. Su personalidad, su larga trayectoria, su diestra mano y, por qué no decirlo, el sello que imprime oficiar en la plaza de toros Real Maestranza de Sevilla hacen de esta obra un libro de máximo interés. Aparte, Vila ha sido especial amigo de los toreros, como lo revela el hecho de que “Paquirri, cuando era llevado en volandas a la enfermería de Pozoblanco, llamara a don Ramón”. Quizás más que a un cirujano llamaba a un amigo.
“Rayo” es la segunda parte del apellido compuesto del escritor sevillano pero bien pudiéramos pensar que es algo más. Decimos esto porque el libro se empezó a escribir en el mes de mayo y se mandó a la imprenta hace quince días. “Porque era el año –se ha retirado en este 2011-. A petición de ABEC Editores me reuní con don Ramón y le fui muy claro: necesitamos hacer esto porque has vivido suficiente, bueno y malo, y este año te despides… no es un año más”. Todo, pues, ha sido muy rápido, como el propio proceder de don Ramón en caso de trágica cornada.
Sobre el periodo de redacción de este libro a manera de biografía asegura el autor que “Ha habido algunas facilidades. Es cierto que había mucho material sobre la vida de don Ramón y, además, el periodo de redacción del libro ha comprendido también el verano, que es una etapa en la que se tiene más tiempo para estas cuestiones”, asegura el director del espacio taurino de “Tele Sevilla”.
Y es que la vida del doctor Vila da para escribir un libro… y así se ha hecho. “Las dos cornadas más graves sin solución las vivió, casualidades de la vida, en el año 1992, que fueron las de los banderilleros Manolo Montoliú y Ramón Soto Vargas, que ocurrieron en un periodo de cinco meses. Ambas cornadas acabaron con la muerte de los toreros, siendo más conocida la de Manolo que la de Ramón por circunstancias concretas: a Montoliú le cogió un toro en una corrida televisada y la cornada de Soto Vargas ocurrió en una novillada fuera de abono, pasado el verano”, matiza el ya veterano crítico taurino.
Pero hay más casualidades en su vida. Vila atendió otras dos cornadas de máxima gravedad en su trayectoria, reunidas ambas también en el mismo año también. “Gracias a Dios, el buen trabajo de don Ramón, así como el del cirujano cardiovascular doctor Font, evitaron que acabaran en muerte las cornadas a los banderilleros Luis Mariscal y Jesús Márquez”. Así lo cuentan en el libro “Ramón Vila”, que verá la luz en breve y que constituye el regalo de Navidad perfecto para cualquier aficionado a los Toros. O a la Cirugía, más allá del Vademécum.








